martes, 22 de julio de 2014

El yoga y la longevidad



Hola,



Hoy encontré este artículo que sugiero leer y tener en cuenta para comprender mejor los beneficios que puede traernos la práctica de actividades que lleven implícita la relajación como es el yoga:

http://es.sott.net/article/20879-El-Nervio-Vago-regeneracion-y-sanacion-al-alcance-de-la-mano






Me gustó mucho ratificar que la relajación corporal, la actitud positiva y la compasión son tres factores elementales para tener una buena salud, la longevidad y la calidad de vida.


Espero que os guste:

Un abrazo inmenso.


martes, 10 de junio de 2014

El yoga y la misión



Lo que voy a contaros en este artículo es la forma en la que la práctica de yoga me ayudó a encontrar el placer de vivir haciendo lo que me gusta. 

Todos sabemos que dedicarse a lo que uno realmente desea es todo un placer pero, son muy pocos los que se atreven a dar el salto hacia ese imprevisible vacío donde todo lo que uno parece ir a encontrar es doloroso y frustrante, sin olvidar la escasa resistencia que tenemos al miedo de transitar nuevos senderos.

Lo que quiero haceros saber es que cada vez que trato de hacer una posición nueva, entro en conflicto con mi ego, el cual, me dice que es mejor hacer la que ya sé y así aprovechar mejor el tiempo y dejar a un lado esa posición que parece "no servir para nada" además de "hacerme perder el tiempo". Y no es así, pues, cuando decido transitar una nueva y más complicada posición, respetando la forma de ejecutarla desde los dictados del yoga, y consigo comenzar a dominarla, la iniciativa y la fe de haber ido hacia ella me trasmiten grandes dosis de satisfacción por haberme atrevido a probar algo que en principio era complicado e incierto.

En la vida pasa lo mismo. Queremos probar nuevos senderos pero, la mente y sus juegos, nos llevan de nuevo al mismo camino que llevamos años transitando, en el que nos sentimos seguros y cómodos y también, cosa que olvidamos a menudo, insatisfechos e infelices.

Por lo tanto, lo primero es tener iniciativa y lo segundo asumir que será complicado, pues, tendremos tropiezos, pérdidas y una gran inversión en tiempo y recursos.

Y sin embargo, ¿no merece la pena invertir nuestra suerte de vida en alcanzar aquello que realmente nos llena, nos hace sentir dichosos, nos permite descubrir nuestro verdadero potencial interior? Más aún sabiendo que, hagas lo que hagas, tendrás que invertir tiempo y recursos y, que sólo haciendo lo que te gusta sentirás que has aprovechado tu tiempo de vida como merecía la pena, independientemente del tiempo, esfuerzo y recursos que hayas tenido que invertir.  

Podemos seguir estancados "viviendo" una vida insípida y sin emociones, o podemos disfrutar de cada instante de nuestra vida haciendo en cada momento lo que más queremos, lo cual, se traduce en una constante sensación de vida corriendo por nuestra venas.

Si quieres reconocer tu misión, camina y déjate guiar por tu corazón, pues el te dirá lo que realmente deseas hacer, cueste lo que cueste, en pos de vivir cada instante de tu vida aprovechando cada momento en hacer lo que realmente te llena e invita a sentirte vivo constantemente. Asume que será difícil y mantente en contacto con la primera razón por la que estás planteándote dicho reto. Recuerda constantemente la razón por la que lo estás haciendo y siente como, cada instante, estás en contacto con tu corazón y lo que realmente deseas hacer.  

Yo hago yoga por que me da mucha satisfacción, presencia y valor para seguir compartiendo la vida con los demás. Cuando práctico conecto con mi más profunda esencia personal, con mi poder interno, a través del cual me es más fácil reconocer la voz de mi corazón, el cual, me dicta mis pasos, la dirección y las dosis de valentía suficientes como para comprender que el sendero no será fácil, pero, en el que en cada tramo podré, realmente, disfrutar de la oportunidad de estar aquí, vivo, de una forma sincera y llena de energía.


Un abrazo para todos.


lunes, 31 de marzo de 2014

¿Cómo sé si estoy haciendo bien la posición de yoga o ásana?



Vivimos momentos en los que tener una práctica personal es necesario para poder caminar de forma paralela al ritmo que el trepidante sistema de vida actual imprime a nuestras vidas.

Son cada vez más las personas que se acercan al mundo del yoga con la intención de encontrar esa fuente de luz y armonía que tanto necesitamos todos para, por fin, sentir la calma necesaria que nos ayude a disfrutar de la oportunidad de vivir.

Sin embargo sigue ganando la partida la necesidad de mejorar nuestro estado físico y la creencia de que para sacar rendimiento de la práctica es necesario “tener la sensación de haber hecho algo” durante la sesión. Ya sabéis a que me refiero y no es otra cosa que eso que sentimos cuando vamos a correr, escalar o hacer alguna actividad en la que, al terminar, sentimos esa sensación de relajación por el esfuerzo desarrollado. Es como una mezcla de agotamiento y relajación que, en la mayor parte de las ocasiones, confundimos con la verdadera sensación de calma y bienestar de una adecuada práctica de yoga.

Con esto no quiero decir que en muchas ocasiones y debido a la relación entre nuestro estado físico-mental y la estructura de la sesión en la que participemos podamos terminar sintiendo la sensación de estar agotados más que relajados, y sin embargo, existe una forma para, independientemente de tu estado físico-mental, la sesión, el estilo o el maestro con el que estés, sacar siempre una muy buena sensación de haber trabajado cuerpo y mente, además de sentir una profunda sensación de paz interior al terminar la sesión sin necesidad de generar estados de esfuerzo excesivo y agotamiento.

Para que, hagas la sesión que hagas, independientemente de tu estado de forma física y mental, consigas sacar el mejor partido de la práctica de hatha yoga, vas a tener que poner en práctica un elemento fundamental durante toda la sesión, la respiración consciente, equilibrada y profunda.

La respiración es el pilar más importante de la práctica, sin el cual, no podremos encontrar los verdaderos beneficios de la práctica. Es habitual hablar de él al principio y luego entrar de lleno en las posiciones para caer en la tentación de generar estados de agotamiento similares a los que encontramos cuando hacemos ejercicio físico , creyendo que dicha sensación de “paz” es lo que proporciona el yoga, cuando lo que estamos consiguiendo es desgaste físico y mental.

Por lo que apunto que es de esencial importancia hacer continuo hincapié y memoria de la importancia que tiene la respiración consciente y equilibrada durante todas y cada una de las sesiones de hatha yoga que pongamos en práctica.

La ejecución de una posición debe ir apoyada en tres pilares, la correcta técnica de la posición, estabilizar y parar dentro de ella para trabajar la observación y, la más importante, aplicar una respiración consciente, equilibrada y fluida que nos demuestre que estamos haciendo un trabajo de calidad.

La respiración decidirá el tiempo mínimo y máximo que podemos estar en una posición, al igual que nos ayudará a avanzar en la senda de la práctica sacando el máximo beneficio de este arte en todos sus aspectos, es decir, en la práctica de las posiciones o ásanas, como en los ejercicios de limpieza, en los ejercicios de pranayama o  respiratorios como en las demás sendas que marca la práctica.  

Por lo tanto recuerda, en todas y cada una de las posiciones que hagas, poner en práctica una respiración de calidad, siempre, recordando que este es un elemento imprescindible para avanzar, mejorar y descubrir la esencia de la práctica de yoga.  


Un saludo.    


sábado, 18 de enero de 2014

Yoga: la solución contra el estrés



Estamos acostumbrados a seguir utilizando la misma fórmula diaria creyendo que así llegaran resultados diferentes para darnos cuenta, al pasar el tiempo, que esto no es así. Cuando Einstein dijo “si deseas un resultado distinto debes utilizar una fórmula diferente” estaba haciendo alusión a esto; si deseamos cambiar debemos recorrer otros caminos, integrar nuevas formas de pensar, ver y hacer las cosas.  

Si queremos bajar, equilibrar e incluso hacer desaparecer el estrés, tendremos que hacer algo distinto a lo que hacemos actualmente. Y para conseguir resultados óptimos, tendremos que tener clara la estrategia que vamos a seguir, siendo fiel a la misma hasta conseguir nuestro objetivo. El yoga puede ser tu método personal para combatir el estrés por muchas razones que luego veremos.   


¿Qué es el estrés?

El estrés es el nombre que se le da a una serie de síntomas que tienen que ver con la aceleración de los procesos internos del cuerpo. Todos hemos escuchado alguna vez expresiones como “estoy acelerado” “estoy como una moto” “creo que si sigo así voy a explotar”. Cuando la velocidad a la que haces funcionar tu cuerpo se junta con la falta de atención sobre el mismo, vienen todos los síntomas que provoca el estrés.  

Vivimos en una época en la que todo se ha acelerado, en la que nuestra capacidad de distracción nos impide percibir el verdadero caos que existe en nuestro interior, pudiendo sólo, en la mayor parte de los casos, percibir los efectos secundarios que provoca el estrés, o sea, la enfermedad y los síntomas a través de los cuales se manifiesta. Aunque en muchos casos, incluso, se evita prestarles atención excepto cuando son demasiado fuertes y nos impiden “seguir utilizando la misma fórmula de vida”.   

El estrés es la razón de la mayor parte de los problemas de salud que vive el ser humano en estos momentos. Son muchas las enfermedades que puede provocar en los cuatro niveles, el físico (deterioro del sistema inmunológico junto con todas las enfermedades que da lugar), el mental (falta de concentración, mala memoria, hiperactividad), el emocional (miedo, cambios de humor, depresión y manías) y energético (dificultad para equilibrar los ritmos diarios, baja energía corporal, falta de ánimo para abordar el día a día).   

Es cierto que el estrés, dentro de unos márgenes sostenibles, puede hasta ayudarnos a enfocar la rápida y exigente forma de vida que hemos elegido pero, cuando estos niveles son demasiado altos, comenzamos a padecer sus consecuencias, lo que nos lleva a un estado de infelicidad del que nos es más complicado salir cuanto más tiempo permanecemos en dicho nivel de estrés. De una forma u otra, debido a la común rapidez con la que se vive hoy en día, sería muy arriesgado y poco recomendable apoyarse en esto para vivir la vida.  


¿Por qué es tan efectiva la práctica diaria de yoga ante el estrés?

Seguro que alguna vez has tenido que retirar la mano del fuego para evitar quemarte o la boca del vaso cuando estabas probando la temperatura de la infusión que acaban de servirte. Lo que has hecho es ser consciente, a través de tu sistema nervioso, de que el cuerpo estaba a punto de sufrir un daño. El estrés, es como el fuego, penetra sutil pero profundamente aunque, a diferencia de la forma en la que sentimos el quemazón del fuego, el estrés es más complicado de detectar pues hace falta mucha atención y conexión con el cuerpo para sentir su existencia, lo que nos lleva a sufrir los síntomas que provoca cuando se instala en nuestro cuerpo durante un  determinado tiempo.  

La práctica de yoga es tremendamente eficaz contra el estrés, pues, nos ayuda a permanecer más tiempo aquí y ahora, a ser más consciente del cuerpo en el que habitamos y el estado en el que se encuentra en todo momento. De estar forma nos es más fácil, no sólo detectar la existencia de los primeros brotes de estrés sino, cualquier emoción que nazca, cualquier síntoma que aparezca o cualquier pensamiento que nos perturbe.  

A través de la presencia que vamos adquiriendo con la práctica nos es más fácil percibir el estado físico, mental, emocional y energético que tenemos en cada instante. Desde ahí nos es más factible decidir, en qué estado queremos estar. 

No obstante, ser consciente de nuestro estado sólo es un primer paso pues, tras él, hay que poner en marcha una estrategia para lograr cambiarlo. El yoga es una práctica que nos aporta la estrategia, en conocimiento y herramientas personales, para lograr dicho cambio hacia un estado de bienestar. Una vez que somos conscientes del estado de estrés en el que vivimos, con la ayuda del yoga podemos, si lo deseamos, comenzar a elaborar un plan diario para superarlo, aunque necesitaremos aportar grandes dosis de disciplina, perseverancia y fe.

La práctica diaria de yoga te aporta la conexión que necesitas con la respiración, el cuerpo y las buenas sensaciones en las que se traduce esto, invitándote a seguir en contacto con ellas para cerrar las puertas a la distracción, las prisas y la necesidad mental de pasado y futuro que finalmente nos inyecta ese estrés que tanta insatisfacción nos puede llegar a crear.

Los resultados son progresivos y necesitarás persistir y saber que todo sucederá tarde o temprano, dar un paso tras otro, para conseguir sentir los beneficios de la práctica. La cuestión es que cuando uno consigue dichos resultados estos terminan siendo muy sólidos, pues, se apoyan en un proceso que se ha ido construyendo piedra a piedra, paso a paso, siéndonos una base muy sólida para cualquier cosa que tengamos que abordar en la vida.

Cuando uno integra la presencia y la dicha que la práctica de yoga te hace sentir, ya no necesitas sentir estrés para hacer tu práctica, sino que, la desarrollas para conectar con la sensación de bienestar que tanta luz arroja a tu sendero de vida. Todo lo comienzas a vivir desde ahí, haciendo que tu existencia sea un oasis para ti y los demás.

Da el primer paso, hermano, y descubre la verdad por ti mismo. Algún día darás las gracias por haberte visto invitado, por la razón que sea, a descubrir tu luz interior. 


jueves, 2 de enero de 2014

Yoga en tu vida



La sensación de paz interior es la más bella experiencia que un ser humano puede experimentar. En los tiempos que vivimos, dicha sensación es una de las más demandadas, debido al frenético ritmo al que nos movemos. Todo corre tratando de superar los hitos que el sello del “éxito” pone en el sendero, obligando a continuar acelerando los procesos naturales de la vida, perdiendo así la posibilidad de sentir paz y calma.

No es extraño que despidamos el año diciendo cosas como “espero que el próximo sea mejor” “que el próximo año consiga lo que en este no he podido” o “más amor, salud y dinero para el próximo año”, pero en el fondo nuestro problema reside en que vivimos tan acelerados que no sabemos agradecer y adorar cada instante como el verdadero regalo de la vida, no somos capaces de disfrutar de lo que ya nos rodea en el momento presente. Ese año que estamos despidiendo ha estado, aunque no sepamos verlo ahora, lleno de oportunidades de crecimiento para todos, por la sencilla razón de que dicha posibilidad se da siempre en el momento presente y  está siempre a nuestro lado.   

La práctica de yoga aumenta tu capacidad de percibir el momento presente, de estar aquí y ahora. Una de las cosas que más se pone en juego en este arte es la de llevar la atención a la respiración. Cuando uno presta atención a la respiración, conecta rápidamente con la primera y más básica necesidad humana, lo que te hace conectar con el sentimiento de bienestar instantáneamente. Prestar atención a la respiración, frena el ritmo permitiéndote nacer al momento presente. La profundidad del bienestar que puedas llegar a sentir depende del tiempo y la forma en la que lo practicas mientras haces yoga.

Dentro de la práctica, las diferentes posiciones que se van desarrollando en una sesión de hatha yoga, nos invitan a seguir trabajando esa conexión con la respiración. Lo que ocurre cuando desarrollamos una posición de hatha yoga es que unimos tres sensaciones a la vez: la de respirar conscientemente, la de sentir el cuerpo y su existencia y la de recoger y sentir el placer que se manifiesta cuando deshaces la postura y sientes todos sus efectos secundarios.  


 





                                                                                                        






En todas las posiciones hay que trabajar, como primer elemento esencial, la profundidad, el ritmo y la atención sobre tu respiración. Ese es el elemento más importante de la práctica de hatha yoga, la respiración. Luego viene la técnica con la que se ejecuta cada postura, el tiempo que nos mantenemos en ella. Otro elemento es el tipo de posiciones que utilizamos dependiendo de nuestros diferentes estados físicos, mentales, emocionales y energéticos.

De ahí que lleguemos a la conclusión que el músculo más importante del yoga, por encima de todos los demás, el cual, trabaja en todas y cada una de las ramas del yoga, tanto a nivel físico como mental, sea el diafragma.




Si deseas ralentizar tu ritmo de vida, si deseas aumentar tu capacidad de percibir la realidad en la que estás, si deseas estar bien contigo y con los demás, si deseas aumentar tu nivel de bienestar, deja de desear, pues ya dijo Buda que este es uno de los motivos del sufrimiento y añade una práctica personal a tu vida que te ayude a elevar tu atención sobre la respiración. Tú ya eres libre, alma, y sólo necesitas dejarte expresar en el momento presente y para lograrlo debes utilizar la senda que te lleva a la libertad, la respiración consciente.


Un inmenso abrazo. 


miércoles, 6 de noviembre de 2013

Estado de yoga



En occidente aún sigue habiendo una idea errónea de lo que es yoga, en muchos casos, debido aún a esa necesidad de “estar en forma” donde el cuerpo sigue siendo el protagonista y la mente deja de ser vigilada para que, tarde o temprano, vuelva a hacer de las suyas en nuestra vida.

Debemos comprender que nuestro poder de enfoque, visualización y creación se manifiesta gracias a nuestra alma desde la mente, sin olvidar que vivimos dentro de un cuerpo que hay que cuidar y mantener en forma bajo el reinado de un alma libre que lo guíe en todo momento.

Sí, comprendo que ante las palabras que acabamos de leer podamos sentir la tentación de cerrar el escrito y seguir con nuestros ritmos, sin darnos cuenta de que esto no será más que una trama más de nuestra mente acelerada y llena de malestar, la cual desea seguir su experiencia sin estar  bajo el control de nada. Para ella es siempre más fácil dejar las cosas al azar y echar la cumpa a los demás si “la cosa sale mal”, pero, de una forma u otra, tendremos que asumir que aquí no hay ningún culpable cuando nos referimos a personas que ya conocen el funcionamiento de la mente y cuál es la forma de hacerla funcionar correctamente.

¿Es que vamos a dejar que el miedo lidere nuestra vida para perder la oportunidad de vivir cada instante con total libertad?

Sí, cierto, vivimos en un planeta donde el sistema impuesto apuesta por mantener a las personas distraídas, dentro de un ritmo lo suficientemente rápido como para que pierdan el sentido de estar en el momento presente. Dentro de ese ritmo es muy complicado tomar decisiones desde el corazón, ya que la que dirige en ese momento es una mente impregnada de prisas, proyectos, miedo a perderlo todo, concentrada en un futuro que no existe.

¿Cómo puedo entonces frenar mi vida y recuperar esa calma que tanto ansío y necesito vivir en mi vida?

Lo primero que vamos a hacer es comprender que nada tiene tanta importancia como estar aquí y ahora, en el momento presente, que este regalo de la vida no se va a volver a repetir en las mismas condiciones, que todo lo que ocurre es único. Reconocer que tú eres un ser especial, lleno de luz y de poder. Un ser inmenso que participa de todo lo que tus ojos están viendo ahora mismo. Un ser libre que no puede serlo bajo el control de una mente desenfocada y llena de prejuicios y miedos.

Una vez que hemos asumido esto, debemos admitir que estamos mal, que nos sentimos mal, que estamos estresados, que el miedo y los pensamientos, junto con el tiempo prestado para hacer cosas nos impiden respirar y sentirnos bien.

Si tienes dudas sobre cómo te sientes, pregúntate si eres feliz ahora. Si la respuesta es negativa, necesitas parar, frenar, romper con el itinerario que tu mente te ha marcado para renacer al momento presente.

Si tienes esa sensación de ahogo en el que parece que estamos viviendo un sueño sobre el que no tenemos poder, es el momento de dejarlo todo apartado, de buscar un lugar silencioso, de sentarte contigo mismo y de soltar aire y tomarlo con calma. Ahí está el timón que te llevará a la felicidad, aunque tendrás un adversario infalible, incansable, disciplinado y perseverante que es la mente y su necesidad de miedo, de estrés, de desorden, de sufrimiento y de malestar.

La única forma conocida para el ser humano hasta ahora de superar los obstáculos de la mente es poniendo en práctica el estado de yoga, el estado de presencia, el estado de meditación consciente, el estado de amor puro en el que nada  tiene más importancia que estar aquí y ahora y en el que el miedo a la perdida, al dolor, a la muerte, al envejecimiento o lo que la mente quiera crear, ya no tiene poder sobre nosotros.

Y dicho estado se puede alcanzar poniendo en práctica algo esencial, la respiración consciente, la observación y el uso de nuestro poder como almas creadoras de todo lo que hay.

¿Recuerdas aquella frase mítica “Déjalo todo y sígueme”? Posiblemente sea la más descriptiva con respecto a lo que acabo de decir.

El poder reside en ti, tu alma está esperando y tu mente sigue siendo el obstáculo hacia la libertad que ya te ha sido asignada por ser la energía creadora de todo lo que es invisible a los ojos.   


martes, 15 de octubre de 2013

La tierra, un planeta mental




Nuestro potencial como seres energéticos está siendo capado por el rápido, distraído y desenfocado ritmo de vida. Cuanto más rápido es nuestra forma de movernos, más difícil es percibir la vida en su dulce frecuencia, aquella que surge cuando la mente está en calma. Pero, ¿cómo va a estar en calma una mente que es proyectada por la tensión, el miedo y cientos de creencias que la invitan a seguir “luchando” para “salir adelante”?

Podemos comenzar a comprender el lugar donde nos encontramos cuando somos conscientes del mismo y la primera pregunta que debes contestar para saber dónde estás ahora y qué puedes hacer es ¿Estás disfrutando en este preciso momento de calma interior? Si la respuesta es negativa, habrá que parar y recuperar el equilibrio a través del cual podemos sentir la dicha de vivir, de respirar, de estar aquí y ahora.

La mente va a encontrar muchas razones para rechazar la necesidad de estar en calma, precisamente por que ella vive del estrés, de las creencias subjetivas egocéntricas, del miedo, de la enfermedad y de la necesidad de luchar. Cuando alcanzamos ciertos niveles de velocidad de vida, es complicado frenar. Cuanto más rápido nos movemos, más complicado es llegar a un ritmo en el que podamos estar bien.

Supongamos que eres una de esas personas que está embutida en un ritmo de vida que le impide estar bien, sentir paz y armonía interior, ¿quieres seguir en ese estado o, por el contrario, deseas paz interior? Tu mente, por defecto, evitará plantearse contestar a este tipo de cuestiones que invaden su libertad de manejar tu cuerpo y el alma que está atrapado en él a su antojo. No podemos culpar a los que están llevando ritmos de vida que les llevan a la desconexión con el alma y la verdadera dicha de vivir, aquellos que están atrapados en un juego mental similar a los personajes que vemos en los videojuegos, los cuales, dependen de las manos que los manejan, por que es el sistema en el que vivimos.

Hermano, tu eres un ser vivo dotado de un poder inmenso que no puede emerger desde la mente, sino, gracias a apartar la mente y sus juegos. Tu alma puede expresarse sólo cuando tu mente es apartada, superara y acallada. Hay cientos de prácticas que nos ayudan a despertar, a ser conscientes de nuestro estado vital, a saber que estamos viviendo en un juego mental y a hacer cambios en nuestra vida. El yoga es uno de ellos.

Uno de los beneficios de esta práctica es la capacidad de estar presente. Estar presente es el mayor don divino en el que la paz interior puede emerger de forma natural, sin que la mente pueda hacer nada por evitarlo, pues, en ese estado, la mente suele permanecer en un segundo plano, sin poder, siendo un observador más, sin identidad particular y con una gran sensación de conexión con todo lo que la rodea. En el estado de presencia el alma se manifiesta natural, libre y espontánea, sin miedo y con una gran luz para dejar su huella en el mundo físico en el que habita.

¿Eres consciente alguna vez de que, además de un cuerpo y una mente, tienes algo más que en pequeñas ocasiones, trata de manifestarse?

Hermano mío, sé que es complicado asumir que somos mucho más que un cuerpo y una mente. Asumir que el cuerpo y la mente deben estar al servicio del alma y, más aún, que el sistema en el que estamos viviendo en este planeta evita que esto suceda por ser la mente y sus juegos, ambiciones, deseos y control, la que domina ahora. Este planeta es un planeta donde impera la mente y su bajo nivel de amor hacia todo lo que le rodea y nosotros, los que habitamos en ella, estamos dentro de su juego.

¿Eres consciente de esto?¿Qué podemos hacer al respecto?

En ciertos momentos de la vida de este planeta  ha surgido un ser humano, hombre o mujer, que nos ha regalado unos años de manifestación de su alma. Nos han traído un pequeño ejemplo de la posibilidad de poder hacer emerger el alma en La Tierra. Y nosotros, aquí y ahora, ¿qué podemos hacer para que nuestra alma se manifieste y libere al planeta de su prisión mental?

El sendero está ahí delante. Despertar es una senda que comienza con un pequeño paso, dentro del largo camino de hacer nacer el alma en vida. Al igual que nos hemos hecho perfectos zánganos de este sistema, podemos liberarnos alimentando nuestra presencia y apoyando nuestras vidas en ella en todo momento, pero, te comprendo hermano, cuán difícil es hacer esto sin dejarse llevar por la tentación de “llevar una vida normal” “de seguir tirando para delante” “de creer que somos ya lo suficientemente buenos” “de pensar que nosotros ya estamos haciendo todo lo que podemos” sin darnos cuenta de que todo esto son proyecciones mentales que nos impiden desenmascarar verdaderamente el poder del alma que somos.

¿Entonces, tú que propones? Sé que estás pensando este pregunta o que quizá quepa dentro de tus proyecciones, como una forma de pedir al otro una solución y no puedo dártela hermano, pues, yo estoy aquí, dentro del sistema como tú, y lo único que se me ocurre es seguir practicando yoga para acercarme a la presencia que me permita ser consciente de donde estoy. En diferentes momentos dejo salir cosas, como este escrito, que me permiten enviar una botella de cristal con un mensaje al gran océano de almas que puebla esta tierra por si alguien, no yo, con la suficiente cordura y visión pueda alumbrarnos el camino. Aunque intuyo que estar presente ya sea un gran paso hacia ese despertar.  

Imaginemos un mundo donde todos supiéramos y viviésemos apoyándonos en la verdad de ser hermanos, de pensar en el otro al igual que en nosotros y en ser ejemplos de agradecimiento por vivir, por ser una expresión de ese caprichoso creador que a veces deja caer una pincelada para dar forma a una flor, una nube o un ser humano. Cuando el amor y no el miedo, lideren nuestros actos, un nuevo mundo emergerá entre nosotros. Cuando el amor y no el deseo, sea el que dicte cada uno de nuestros pensamientos, palabras y actos, quizá, nazca el alma en la tierra.  

¿Y si todo lo que está sucediendo fuera una firme manifestación de amor tratando de tomar forma?...