sábado, 18 de enero de 2014

Yoga: la solución contra el estrés



Estamos acostumbrados a seguir utilizando la misma fórmula diaria creyendo que así llegaran resultados diferentes para darnos cuenta, al pasar el tiempo, que esto no es así. Cuando Einstein dijo “si deseas un resultado distinto debes utilizar una fórmula diferente” estaba haciendo alusión a esto; si deseamos cambiar debemos recorrer otros caminos, integrar nuevas formas de pensar, ver y hacer las cosas.  

Si queremos bajar, equilibrar e incluso hacer desaparecer el estrés, tendremos que hacer algo distinto a lo que hacemos actualmente. Y para conseguir resultados óptimos, tendremos que tener clara la estrategia que vamos a seguir, siendo fiel a la misma hasta conseguir nuestro objetivo. El yoga puede ser tu método personal para combatir el estrés por muchas razones que luego veremos.   


¿Qué es el estrés?

El estrés es el nombre que se le da a una serie de síntomas que tienen que ver con la aceleración de los procesos internos del cuerpo. Todos hemos escuchado alguna vez expresiones como “estoy acelerado” “estoy como una moto” “creo que si sigo así voy a explotar”. Cuando la velocidad a la que haces funcionar tu cuerpo se junta con la falta de atención sobre el mismo, vienen todos los síntomas que provoca el estrés.  

Vivimos en una época en la que todo se ha acelerado, en la que nuestra capacidad de distracción nos impide percibir el verdadero caos que existe en nuestro interior, pudiendo sólo, en la mayor parte de los casos, percibir los efectos secundarios que provoca el estrés, o sea, la enfermedad y los síntomas a través de los cuales se manifiesta. Aunque en muchos casos, incluso, se evita prestarles atención excepto cuando son demasiado fuertes y nos impiden “seguir utilizando la misma fórmula de vida”.   

El estrés es la razón de la mayor parte de los problemas de salud que vive el ser humano en estos momentos. Son muchas las enfermedades que puede provocar en los cuatro niveles, el físico (deterioro del sistema inmunológico junto con todas las enfermedades que da lugar), el mental (falta de concentración, mala memoria, hiperactividad), el emocional (miedo, cambios de humor, depresión y manías) y energético (dificultad para equilibrar los ritmos diarios, baja energía corporal, falta de ánimo para abordar el día a día).   

Es cierto que el estrés, dentro de unos márgenes sostenibles, puede hasta ayudarnos a enfocar la rápida y exigente forma de vida que hemos elegido pero, cuando estos niveles son demasiado altos, comenzamos a padecer sus consecuencias, lo que nos lleva a un estado de infelicidad del que nos es más complicado salir cuanto más tiempo permanecemos en dicho nivel de estrés. De una forma u otra, debido a la común rapidez con la que se vive hoy en día, sería muy arriesgado y poco recomendable apoyarse en esto para vivir la vida.  


¿Por qué es tan efectiva la práctica diaria de yoga ante el estrés?

Seguro que alguna vez has tenido que retirar la mano del fuego para evitar quemarte o la boca del vaso cuando estabas probando la temperatura de la infusión que acaban de servirte. Lo que has hecho es ser consciente, a través de tu sistema nervioso, de que el cuerpo estaba a punto de sufrir un daño. El estrés, es como el fuego, penetra sutil pero profundamente aunque, a diferencia de la forma en la que sentimos el quemazón del fuego, el estrés es más complicado de detectar pues hace falta mucha atención y conexión con el cuerpo para sentir su existencia, lo que nos lleva a sufrir los síntomas que provoca cuando se instala en nuestro cuerpo durante un  determinado tiempo.  

La práctica de yoga es tremendamente eficaz contra el estrés, pues, nos ayuda a permanecer más tiempo aquí y ahora, a ser más consciente del cuerpo en el que habitamos y el estado en el que se encuentra en todo momento. De estar forma nos es más fácil, no sólo detectar la existencia de los primeros brotes de estrés sino, cualquier emoción que nazca, cualquier síntoma que aparezca o cualquier pensamiento que nos perturbe.  

A través de la presencia que vamos adquiriendo con la práctica nos es más fácil percibir el estado físico, mental, emocional y energético que tenemos en cada instante. Desde ahí nos es más factible decidir, en qué estado queremos estar. 

No obstante, ser consciente de nuestro estado sólo es un primer paso pues, tras él, hay que poner en marcha una estrategia para lograr cambiarlo. El yoga es una práctica que nos aporta la estrategia, en conocimiento y herramientas personales, para lograr dicho cambio hacia un estado de bienestar. Una vez que somos conscientes del estado de estrés en el que vivimos, con la ayuda del yoga podemos, si lo deseamos, comenzar a elaborar un plan diario para superarlo, aunque necesitaremos aportar grandes dosis de disciplina, perseverancia y fe.

La práctica diaria de yoga te aporta la conexión que necesitas con la respiración, el cuerpo y las buenas sensaciones en las que se traduce esto, invitándote a seguir en contacto con ellas para cerrar las puertas a la distracción, las prisas y la necesidad mental de pasado y futuro que finalmente nos inyecta ese estrés que tanta insatisfacción nos puede llegar a crear.

Los resultados son progresivos y necesitarás persistir y saber que todo sucederá tarde o temprano, dar un paso tras otro, para conseguir sentir los beneficios de la práctica. La cuestión es que cuando uno consigue dichos resultados estos terminan siendo muy sólidos, pues, se apoyan en un proceso que se ha ido construyendo piedra a piedra, paso a paso, siéndonos una base muy sólida para cualquier cosa que tengamos que abordar en la vida.

Cuando uno integra la presencia y la dicha que la práctica de yoga te hace sentir, ya no necesitas sentir estrés para hacer tu práctica, sino que, la desarrollas para conectar con la sensación de bienestar que tanta luz arroja a tu sendero de vida. Todo lo comienzas a vivir desde ahí, haciendo que tu existencia sea un oasis para ti y los demás.

Da el primer paso, hermano, y descubre la verdad por ti mismo. Algún día darás las gracias por haberte visto invitado, por la razón que sea, a descubrir tu luz interior. 


jueves, 2 de enero de 2014

Yoga en tu vida



La sensación de paz interior es la más bella experiencia que un ser humano puede experimentar. En los tiempos que vivimos, dicha sensación es una de las más demandadas, debido al frenético ritmo al que nos movemos. Todo corre tratando de superar los hitos que el sello del “éxito” pone en el sendero, obligando a continuar acelerando los procesos naturales de la vida, perdiendo así la posibilidad de sentir paz y calma.

No es extraño que despidamos el año diciendo cosas como “espero que el próximo sea mejor” “que el próximo año consiga lo que en este no he podido” o “más amor, salud y dinero para el próximo año”, pero en el fondo nuestro problema reside en que vivimos tan acelerados que no sabemos agradecer y adorar cada instante como el verdadero regalo de la vida, no somos capaces de disfrutar de lo que ya nos rodea en el momento presente. Ese año que estamos despidiendo ha estado, aunque no sepamos verlo ahora, lleno de oportunidades de crecimiento para todos, por la sencilla razón de que dicha posibilidad se da siempre en el momento presente y  está siempre a nuestro lado.   

La práctica de yoga aumenta tu capacidad de percibir el momento presente, de estar aquí y ahora. Una de las cosas que más se pone en juego en este arte es la de llevar la atención a la respiración. Cuando uno presta atención a la respiración, conecta rápidamente con la primera y más básica necesidad humana, lo que te hace conectar con el sentimiento de bienestar instantáneamente. Prestar atención a la respiración, frena el ritmo permitiéndote nacer al momento presente. La profundidad del bienestar que puedas llegar a sentir depende del tiempo y la forma en la que lo practicas mientras haces yoga.

Dentro de la práctica, las diferentes posiciones que se van desarrollando en una sesión de hatha yoga, nos invitan a seguir trabajando esa conexión con la respiración. Lo que ocurre cuando desarrollamos una posición de hatha yoga es que unimos tres sensaciones a la vez: la de respirar conscientemente, la de sentir el cuerpo y su existencia y la de recoger y sentir el placer que se manifiesta cuando deshaces la postura y sientes todos sus efectos secundarios.  


 





                                                                                                        






En todas las posiciones hay que trabajar, como primer elemento esencial, la profundidad, el ritmo y la atención sobre tu respiración. Ese es el elemento más importante de la práctica de hatha yoga, la respiración. Luego viene la técnica con la que se ejecuta cada postura, el tiempo que nos mantenemos en ella. Otro elemento es el tipo de posiciones que utilizamos dependiendo de nuestros diferentes estados físicos, mentales, emocionales y energéticos.

De ahí que lleguemos a la conclusión que el músculo más importante del yoga, por encima de todos los demás, el cual, trabaja en todas y cada una de las ramas del yoga, tanto a nivel físico como mental, sea el diafragma.




Si deseas ralentizar tu ritmo de vida, si deseas aumentar tu capacidad de percibir la realidad en la que estás, si deseas estar bien contigo y con los demás, si deseas aumentar tu nivel de bienestar, deja de desear, pues ya dijo Buda que este es uno de los motivos del sufrimiento y añade una práctica personal a tu vida que te ayude a elevar tu atención sobre la respiración. Tú ya eres libre, alma, y sólo necesitas dejarte expresar en el momento presente y para lograrlo debes utilizar la senda que te lleva a la libertad, la respiración consciente.


Un inmenso abrazo. 


miércoles, 6 de noviembre de 2013

Estado de yoga



En occidente aún sigue habiendo una idea errónea de lo que es yoga, en muchos casos, debido aún a esa necesidad de “estar en forma” donde el cuerpo sigue siendo el protagonista y la mente deja de ser vigilada para que, tarde o temprano, vuelva a hacer de las suyas en nuestra vida.

Debemos comprender que nuestro poder de enfoque, visualización y creación se manifiesta gracias a nuestra alma desde la mente, sin olvidar que vivimos dentro de un cuerpo que hay que cuidar y mantener en forma bajo el reinado de un alma libre que lo guíe en todo momento.

Sí, comprendo que ante las palabras que acabamos de leer podamos sentir la tentación de cerrar el escrito y seguir con nuestros ritmos, sin darnos cuenta de que esto no será más que una trama más de nuestra mente acelerada y llena de malestar, la cual desea seguir su experiencia sin estar  bajo el control de nada. Para ella es siempre más fácil dejar las cosas al azar y echar la cumpa a los demás si “la cosa sale mal”, pero, de una forma u otra, tendremos que asumir que aquí no hay ningún culpable cuando nos referimos a personas que ya conocen el funcionamiento de la mente y cuál es la forma de hacerla funcionar correctamente.

¿Es que vamos a dejar que el miedo lidere nuestra vida para perder la oportunidad de vivir cada instante con total libertad?

Sí, cierto, vivimos en un planeta donde el sistema impuesto apuesta por mantener a las personas distraídas, dentro de un ritmo lo suficientemente rápido como para que pierdan el sentido de estar en el momento presente. Dentro de ese ritmo es muy complicado tomar decisiones desde el corazón, ya que la que dirige en ese momento es una mente impregnada de prisas, proyectos, miedo a perderlo todo, concentrada en un futuro que no existe.

¿Cómo puedo entonces frenar mi vida y recuperar esa calma que tanto ansío y necesito vivir en mi vida?

Lo primero que vamos a hacer es comprender que nada tiene tanta importancia como estar aquí y ahora, en el momento presente, que este regalo de la vida no se va a volver a repetir en las mismas condiciones, que todo lo que ocurre es único. Reconocer que tú eres un ser especial, lleno de luz y de poder. Un ser inmenso que participa de todo lo que tus ojos están viendo ahora mismo. Un ser libre que no puede serlo bajo el control de una mente desenfocada y llena de prejuicios y miedos.

Una vez que hemos asumido esto, debemos admitir que estamos mal, que nos sentimos mal, que estamos estresados, que el miedo y los pensamientos, junto con el tiempo prestado para hacer cosas nos impiden respirar y sentirnos bien.

Si tienes dudas sobre cómo te sientes, pregúntate si eres feliz ahora. Si la respuesta es negativa, necesitas parar, frenar, romper con el itinerario que tu mente te ha marcado para renacer al momento presente.

Si tienes esa sensación de ahogo en el que parece que estamos viviendo un sueño sobre el que no tenemos poder, es el momento de dejarlo todo apartado, de buscar un lugar silencioso, de sentarte contigo mismo y de soltar aire y tomarlo con calma. Ahí está el timón que te llevará a la felicidad, aunque tendrás un adversario infalible, incansable, disciplinado y perseverante que es la mente y su necesidad de miedo, de estrés, de desorden, de sufrimiento y de malestar.

La única forma conocida para el ser humano hasta ahora de superar los obstáculos de la mente es poniendo en práctica el estado de yoga, el estado de presencia, el estado de meditación consciente, el estado de amor puro en el que nada  tiene más importancia que estar aquí y ahora y en el que el miedo a la perdida, al dolor, a la muerte, al envejecimiento o lo que la mente quiera crear, ya no tiene poder sobre nosotros.

Y dicho estado se puede alcanzar poniendo en práctica algo esencial, la respiración consciente, la observación y el uso de nuestro poder como almas creadoras de todo lo que hay.

¿Recuerdas aquella frase mítica “Déjalo todo y sígueme”? Posiblemente sea la más descriptiva con respecto a lo que acabo de decir.

El poder reside en ti, tu alma está esperando y tu mente sigue siendo el obstáculo hacia la libertad que ya te ha sido asignada por ser la energía creadora de todo lo que es invisible a los ojos.   


martes, 15 de octubre de 2013

La tierra, un planeta mental




Nuestro potencial como seres energéticos está siendo capado por el rápido, distraído y desenfocado ritmo de vida. Cuanto más rápido es nuestra forma de movernos, más difícil es percibir la vida en su dulce frecuencia, aquella que surge cuando la mente está en calma. Pero, ¿cómo va a estar en calma una mente que es proyectada por la tensión, el miedo y cientos de creencias que la invitan a seguir “luchando” para “salir adelante”?

Podemos comenzar a comprender el lugar donde nos encontramos cuando somos conscientes del mismo y la primera pregunta que debes contestar para saber dónde estás ahora y qué puedes hacer es ¿Estás disfrutando en este preciso momento de calma interior? Si la respuesta es negativa, habrá que parar y recuperar el equilibrio a través del cual podemos sentir la dicha de vivir, de respirar, de estar aquí y ahora.

La mente va a encontrar muchas razones para rechazar la necesidad de estar en calma, precisamente por que ella vive del estrés, de las creencias subjetivas egocéntricas, del miedo, de la enfermedad y de la necesidad de luchar. Cuando alcanzamos ciertos niveles de velocidad de vida, es complicado frenar. Cuanto más rápido nos movemos, más complicado es llegar a un ritmo en el que podamos estar bien.

Supongamos que eres una de esas personas que está embutida en un ritmo de vida que le impide estar bien, sentir paz y armonía interior, ¿quieres seguir en ese estado o, por el contrario, deseas paz interior? Tu mente, por defecto, evitará plantearse contestar a este tipo de cuestiones que invaden su libertad de manejar tu cuerpo y el alma que está atrapado en él a su antojo. No podemos culpar a los que están llevando ritmos de vida que les llevan a la desconexión con el alma y la verdadera dicha de vivir, aquellos que están atrapados en un juego mental similar a los personajes que vemos en los videojuegos, los cuales, dependen de las manos que los manejan, por que es el sistema en el que vivimos.

Hermano, tu eres un ser vivo dotado de un poder inmenso que no puede emerger desde la mente, sino, gracias a apartar la mente y sus juegos. Tu alma puede expresarse sólo cuando tu mente es apartada, superara y acallada. Hay cientos de prácticas que nos ayudan a despertar, a ser conscientes de nuestro estado vital, a saber que estamos viviendo en un juego mental y a hacer cambios en nuestra vida. El yoga es uno de ellos.

Uno de los beneficios de esta práctica es la capacidad de estar presente. Estar presente es el mayor don divino en el que la paz interior puede emerger de forma natural, sin que la mente pueda hacer nada por evitarlo, pues, en ese estado, la mente suele permanecer en un segundo plano, sin poder, siendo un observador más, sin identidad particular y con una gran sensación de conexión con todo lo que la rodea. En el estado de presencia el alma se manifiesta natural, libre y espontánea, sin miedo y con una gran luz para dejar su huella en el mundo físico en el que habita.

¿Eres consciente alguna vez de que, además de un cuerpo y una mente, tienes algo más que en pequeñas ocasiones, trata de manifestarse?

Hermano mío, sé que es complicado asumir que somos mucho más que un cuerpo y una mente. Asumir que el cuerpo y la mente deben estar al servicio del alma y, más aún, que el sistema en el que estamos viviendo en este planeta evita que esto suceda por ser la mente y sus juegos, ambiciones, deseos y control, la que domina ahora. Este planeta es un planeta donde impera la mente y su bajo nivel de amor hacia todo lo que le rodea y nosotros, los que habitamos en ella, estamos dentro de su juego.

¿Eres consciente de esto?¿Qué podemos hacer al respecto?

En ciertos momentos de la vida de este planeta  ha surgido un ser humano, hombre o mujer, que nos ha regalado unos años de manifestación de su alma. Nos han traído un pequeño ejemplo de la posibilidad de poder hacer emerger el alma en La Tierra. Y nosotros, aquí y ahora, ¿qué podemos hacer para que nuestra alma se manifieste y libere al planeta de su prisión mental?

El sendero está ahí delante. Despertar es una senda que comienza con un pequeño paso, dentro del largo camino de hacer nacer el alma en vida. Al igual que nos hemos hecho perfectos zánganos de este sistema, podemos liberarnos alimentando nuestra presencia y apoyando nuestras vidas en ella en todo momento, pero, te comprendo hermano, cuán difícil es hacer esto sin dejarse llevar por la tentación de “llevar una vida normal” “de seguir tirando para delante” “de creer que somos ya lo suficientemente buenos” “de pensar que nosotros ya estamos haciendo todo lo que podemos” sin darnos cuenta de que todo esto son proyecciones mentales que nos impiden desenmascarar verdaderamente el poder del alma que somos.

¿Entonces, tú que propones? Sé que estás pensando este pregunta o que quizá quepa dentro de tus proyecciones, como una forma de pedir al otro una solución y no puedo dártela hermano, pues, yo estoy aquí, dentro del sistema como tú, y lo único que se me ocurre es seguir practicando yoga para acercarme a la presencia que me permita ser consciente de donde estoy. En diferentes momentos dejo salir cosas, como este escrito, que me permiten enviar una botella de cristal con un mensaje al gran océano de almas que puebla esta tierra por si alguien, no yo, con la suficiente cordura y visión pueda alumbrarnos el camino. Aunque intuyo que estar presente ya sea un gran paso hacia ese despertar.  

Imaginemos un mundo donde todos supiéramos y viviésemos apoyándonos en la verdad de ser hermanos, de pensar en el otro al igual que en nosotros y en ser ejemplos de agradecimiento por vivir, por ser una expresión de ese caprichoso creador que a veces deja caer una pincelada para dar forma a una flor, una nube o un ser humano. Cuando el amor y no el miedo, lideren nuestros actos, un nuevo mundo emergerá entre nosotros. Cuando el amor y no el deseo, sea el que dicte cada uno de nuestros pensamientos, palabras y actos, quizá, nazca el alma en la tierra.  

¿Y si todo lo que está sucediendo fuera una firme manifestación de amor tratando de tomar forma?...






lunes, 14 de octubre de 2013

Del nacimiento del alma a un nuevo mundo




Este planeta llamado “La Tierra” sufre una lenta agonía gracias al ser vivo más inteligente que lo puebla, el ser humano, aunque a pesar de obtener el título que le acabo de otorgar no parece que esté teniendo mucho éxito en el más importante de sus retos, seguir evolucionando sin acabar antes con el medio que lo sustenta.

Una vez Gandhi, le dijo a una mujer que fue a verle con la petición de que le dijera a su hijo que dejase de tomar azúcar, que volvieran en dos semanas, tras las cuales, la mujer, una vez que Gandhi le hizo llegar el mensaje que ella le había pedido a su hijo, le preguntó a que se debía que hubiese tenido que postergar dos semanas su cometido, a lo que el respondió: “He necesitado esas dos semanas para dejar de tomar azúcar, pues, ¿de qué otro modo podría haberle pedido esto a su hijo?”

Esta pequeña historia la he dejado caer para solicitar a algún ser humano que levante la mano si él cree ser el ejemplo que este planeta necesita para ser salvado de su muerte. Lo que me hace comprender que el destino de este hermoso planeta está en manos de todos nosotros y, por lo que veo, parece ser complicado encontrar otro que no sea la extinción de una especie que ha llegado a su límite de crecimiento.

De acuerdo, muchos de vosotros al leer esto tacharéis al propietario del mismo de derrotista y quizá sea el momento de ser prácticos y de encontrar las respuestas a las preguntas que todos deberíamos hacernos en algún momento de nuestra vida para, de alguna forma, ir creando senderos de luz que nos inviten a elevar la fe y confianza en un nuevo mundo donde el ser humano siga siendo invitado a residir la belleza de todo lo que le rodea.

¿Realmente sientes en algún momento que todos los que te rodean son tus hermanos?

¿Sientes que todos los seres humanos de este planeta podemos vivir como tú deseas hacerlo?

¿Crees que este planeta tiene recursos limitados y que estos se pueden ajustar a algún estilo de vida sostenible?

¿Sientes pena al saber que hay millones de personas que no tienen la posibilidad de cubrir sus necesidades y has pensando en alguna idea que se pueda implantar para crear un sistema en el que todos los seres vivos puedan disfrutar del mágico regalo de la vida?

Vivimos en una época en la que la crítica sigue siendo el modo más rápido de plantear la situación, aunque, esto no va a llevarnos a ningún sitio distinto del que ya estamos. En el mundo han nacido movimientos revolucionarios en pos de favorecer el bienestar de todos, cayendo una y otra vez en la utilización de las mismas herramientas que el sistema que juzgamos utiliza actualmente para sobrevivir.

¿Y si el problema estuviese en nuestra naturaleza interior y la forma de combatirla fuera teniendo siempre en cuenta al otro, a ese que tenemos en frente, basando cada acto en compartir con los demás la mágica oportunidad de vivir respetando todo lo que nos rodea?

Quizá sea el momento de hacer cambios en nosotros, en nuestra forma de proceder a pesar del miedo que da ser “distinto, raro o especial”. Quizá sea el momento de dar pasos a pesar de ese gran miedo que nos tiene aferrados a la persona que creemos ser, a lo que creemos necesitar y a lo que sentimos que debe seguir siendo, para dar paso a un nuevo mundo en el que todos tengamos la posibilidad de cubrir nuestras verdaderas necesidades.  

Un mundo en el que nos sinceremos, nos aclaremos y digamos la verdad completa sobre lo que hay en nuestro interior. Un mundo donde el alma se materialice y escape al control de la mentalidad que ahora gobierna nuestros corazones.

Un mundo donde reír, amar y jugar sean lo normal. Donde compartir, escuchar y tener en cuanta al otro no sean un motivo de ovación, sino, la nota preponderante. Un mundo donde el dolor y la alegría nos inviten a todos a frenar para escuchar la voz del corazón y así  guiar nuestros pasos.

Es momento de propuestas sólidas, de ideas que ya estén siendo ejemplo en personas cercanas, de formas de vida que apoyen una nueva era en la que el ser humano deje un recuerdo que no sea de muerte y desolación, de especulación y sufrimiento, sino de conciencia, de generosidad y de sabiduría.

Propongo que cada uno de nosotros sea el constructor de dicho proyecto, sin necesidad de financiación externa, apoyando cada paso en la presencia, el autocontrol y el uso de poder que nos es concedido cuando nacemos.

Para que el cambio tenga lugar nuestra iniciativa y confianza deben ser mayores que el miedo que heredamos. De esta forma, segundo a segundo, minuto a minuto, irá naciendo un nuevo mundo de la mano de cada alma que se sume en libertad a la dimensión física en la que ahora nos encontramos.


¡Ánimo, hermano!


miércoles, 18 de septiembre de 2013

La importancia de volver a soñar




¿Cuánto tiempo llevas sin reír de verdad? ¿Y sin soñar?

¿Acaso, como aquel elefante que ya no intentó tirar de la pequeña cuerda que le ataba a la estaca, has dejado de escuchar la voz interior de tu corazón?

Una cosa es vivir en un sistema opresor, otro es rendirnos y asumir las “verdades” que nos llegan a través de él. Tú sabes que eres un alma libre, pero has olvidado el lenguaje del corazón, ese que siempre habla desde el deseo de jugar, de sentir la libertad de vivir, desde la auténtica sinceridad.

Por favor, deja que se exprese, déjalo volar y abrazar la vida, déjalo vivir a pesar del miedo que tu mente le pone delante, pues, el niño que vive en nuestro interior lleva tanto tiempo encarcelado que se quiere morir.

Una de las formas en las que le impedimos vivir la vida es permaneciendo en un trabajo que no nos gusta, prolongando una relación basada en la mentira, rechazando sus prioridades esenciales, como es hacer en cada instante de forma espontánea lo que le dicta el corazón… ¿Vas a dejar morir al niño que llevas dentro?

Haz esa llamada a tu hermano a pesar de que tu compañero espiritual esté en contra, vete a ese país que tanto deseas ver, cómprate ese traje que tanto deseas tener, disfrázate de lo que siempre has querido, ríe con libertad pues, ¿no es acaso la seriedad utilizada en exceso sin que nadie diga nada en contra? Vamos a equilibrar un poco las fuerzas, vamos a volar un poco, que nuestros jóvenes corazones están muriendo y necesitan que alguien, como tú y como yo, les eche una mano.

Que no te pase como a aquel juez ruso que antes de morir le dijo a su mujer “tengo la sensación de que no he vivido mi vida”…

Permite que la voz de tu corazón se exprese.  


jueves, 25 de abril de 2013

¿Quieres desarrollar sesiones completas de yoga? Introduce torsiones.


Son muchos los beneficios de los ásanas de torsión, de ahí la importancia de introducirlos en nuestra sesión de yoga.

Por citar algunos de sus beneficios, diremos que trabajan equilibrando nuestros dos hemisferios cerebrales, limpian las fosas nasales (si prestas atención al deshacerlos, percibirás que la entrada de aire por la nariz es más intensa y fluida), masajean, la mayor parte de ellos, la zona de los intestinos por la presión que demandan las posturas en sí. Equilibran y dan fuerza a la columna. Evitan que las desviaciones vayan a más, además de muchos otros.

Son muchos los músculos que participan en los ásanas de torsión, los cuales, se reparten por todos el cuerpo, haciendo que participen una gran cantidad de conjuntos musculares durante su desarrollo.

Los ásanas de torsión pueden desarrollarse añadiendo otros elementos de hatha yoga, como el equilibrio o la fuerza, aumentando así la dificultad de su ejecución. 


En muchas ocasiones me preguntan si es mejor hacer un ásana fácil o difícil, y yo respondo que la facilitad o dificultad de un ásana tiene mucho que ver con nuestro estado físico, mental, emocional y energético, por lo que debemos comprender que lo importante es tener la disciplina y la constancia suficientes como para practicar con una actitud de trabajo mental y corporal que nos permita crecer en todos los aspectos. Debemos abrirnos a plantearnos retos, es decir, hacer ásanas que “creemos complicados o imposibles” con la sola intención de darnos cuenta de que todos son posibles si los abordamos con disciplina y constancia y que, al igual que la pinza o el pez, aportan una gran satisfacción al realizarlos.

Introduce en tu sesión ásanas de torsión, variando su ejecución, tanto desde de pie, como sentado, con las piernas estiradas, cruzadas, boca abajo o boca arriba y verás los grandes beneficios y el placer que te transmiten todos ellos.

Espero que este pequeño artículo sea de tu agrado. 


miércoles, 3 de abril de 2013

Yoga: Trabajar mente y cuerpo.




Ya comienza a hablarse más a menudo de yoga a nuestra alrededor y es que no cabe duda de que hacer una práctica en la que se trabaje cuerpo y mente, mejorando el funcionamiento de ambos, no tiene desperdicio.

Todos queremos ser felices y disfrutar de vivir y para ello necesitamos que nuestro cuerpo y nuestra mente funcionen en perfecta armonía. La práctica de yoga nos aporta las guías necesarias para lograr dicho objetivo.  

Uno puede realizar deporte y encontrar satisfacción en ello, mejorando su aspecto y en gran medida la sensación de bienestar, pero, en la mayor parte de los casos la mente sigue siendo un obstáculo para conseguir el estado de bienestar que realmente necesitamos.

De igual forma, uno puede trabajar la mente (con distintas disciplinas que son pasivas y van enfocadas a abordar la mente directamente) y ver que al final el cuerpo es un sistema de huesos, tendones y músculos que necesita ser trabajado, estirado, fortalecido para transmitir buenas sensaciones; comprendiendo que la mente y el cuerpo deben ser trabajadas al unísono.   

De ahí que todo aquel que sea acompañado de forma eficaz en el arte del yoga termine integrándolo en su vida. A veces es la respiración consciente, otras la conciencia sobre el cuerpo cuando estamos haciendo alguna actividad y en muchas ocasiones es utilizado como la forma más eficaz de canalizar nuestros bloqueos internos a nivel mental o emocional. Pero, de una forma u otra, nos permite tocar cuerpo y mente, que para el caso, es lo más eficaz para lograr estar bien en la vida.  

En muchas ocasiones termina, por el puro placer que uno siente, siendo nuestra forma de vivir.

Y es que el yoga es simplemente una forma equilibrada de vivir la vida. La presencia que nos aporta, la concentración que nos concede, la fuerza, elasticidad, equilibrio y bienestar que emerge en nuestro cuerpo son suficientes razones como para hacer de él nuestra práctica personal o forma de vivir.

Pero es que además el yoga es compatible con cualquier otra actividad que hagas en tu vida diaria, es más, potencia la creatividad, la concentración y la fuerza que luego podemos aplicar en otras facetas, profesiones o trabajos personales.

Hay miles de casos de actores, cantantes, deportistas, entre otras profesiones que ya han hecho del yoga su base de trabajo personal. Más allá de esto, todos tenemos un cuerpo y una mente con la que convivir y lograr estar bien, de ahí la importancia de prestarles atención y hacer lo que esté en nuestras manos para mantenerlos en forma.  

De todas formas y tras lo que he dicho hasta ahora si eres de esas personas que no consiguen sentirse bien consigo mismas, que arrastra constantes problemas de salud o que no disfruta de vivir, ¿qué te impide tomar nuevos senderos en los que encontrarte con un nuevo yo, en el que tu cuerpo y tu mente funcionen en armonía?

Todo ser humano tiene una primera necesidad, tras respirar, la de ser feliz. Por eso el yoga está siendo uno de los sistemas más eficaces de cara a ayudar a los demás a estar bien consigo mismos. De todas, formas, todo sistema de trabajo personal que integre el cuerpo y la mente, manteniéndolos en forma y armonía será tan eficaz como la práctica de yoga.

Un abrazo y espero que este artículo haya sido de tu agrado.