jueves, 30 de junio de 2016

El yoga enfocó mi vida



El yoga fue la vía, a través de la cual, comencé a ver la luz que tanto necesitaba. Mi vida se fue hospedando en una profunda oscuridad y una pegajosa tristeza que me invitaba a pensar en el suicidio casi a diario.

La ansiedad, el miedo y las ganas de morir eran mi dieta diaria y poco a poco mi cuerpo comenzó a acompañar a mi mente para, aprovechando cualquier situación contextual, castigarme o flagelarme sin pausa.

Para mí, relacionarme con los demás era un abismo que evitaba si quiera plantearme y mucho menos desarrollar. Por lo que los días se dividían en dos partes, cuando estaba durmiendo, cosa que trataba de alargar y disfrutar, y cuando estaba despierto (o por lo menos aparentemente) confinándome en el sufrimiento y la tortura mental.

Ahora, desde la nueva perspectiva que la práctica del yoga me ha proporcionado, empiezo a entender el lugar donde se desenvuelve todo, la mente para, con presencia, abordarla aprendiendo a desenvolverme en esta dimensión física.

Miro a mi alrededor y veo que muchas personas viven en un estado parecido al que yo transitaba, pero con una dosis más pequeña de sufrimiento a la que yo me sometía, que están perdidas en los juegos del ego.  

Ahora comprendo mejor como funciona mi mente, pudiendo atajar las arremetidas del ego y sus juegos. Ahora soy más consciente de haber creado un ego imaginario que me impide, si se lo permito , vivir en armonía.

Gracias a la presencia, la capacidad de observación y el buen uso de mi poder personal que la práctica de yoga inyecta en cada nuevo día, puedo decir que vivo, estoy y comparto de una nueva forma, más real, más completa, más satisfactoria.  



Gracias  


martes, 4 de agosto de 2015

Los 8 caminos del yoga. La relación con lo externo. Veracidad.



Apostar por la verdad, por ser honestos y manifestarnos desde nuestra esencia no es habitual en un mundo donde ser buenos es sinónimo de debilidad, confiar en el otro es un riesgo de ser herido y donde dar lo mejor de uno mismo no es compatible con estar en alerta dispuesto a luchar con los demás para conseguir lo que te propongas en la vida.  

Usar la verdad requiere iniciativa, disciplina y perseverancia, una preparación personal y una serie de condiciones energéticas que permitan que los pensamientos, palabras y actos estén bajo el tinte de la veracidad.  

El ritmo en el que vivimos es de suma importancia de cara a la forma en la que nos relacionamos con el medio. La veracidad, en todas sus formas, se mueve en una frecuencia relajada, pacífica, que no tiende a la necesidad de agradar a los demás, de tener razón o de ser comprendido. Cuando uno se muestra desde su verdad interior, no necesita verificar fuera si lo que está diciendo es "bueno" "malo" "útil" "práctico" o cualquier otra forma de evaluar lo que se está diciendo, ya que al expresarse desde la verdad interior, la propia fuente que emite ya está asegurando la no necesidad de dicha evaluación, sino que, el mensaje ya ha sido cribado y filtrado por la atención de estar siendo manifestado desde la voz interior.

Seguro que en alguna ocasión has vivido la experiencia de decir algo con el total convencimiento de sentir haber expresado algo cierto y sentido por una parte de ti muy íntima y verdadera. ¡Eso es verdadero! Aunque comprendo que a la velocidad que vivimos sea complicado mostrarnos desde el alma y no desde la confusa, estresada y siempre competitiva y agitada mente.  

Quizá el primer paso sea aprender a ser sinceros con nosotros mismos para,  desde ahí, poner en juego la sinceridad con los demás. Algunas sugerencias para que consigas aumentar la veracidad en lo que piensas, comunicas y haces son:

1.     Practicar estar más tiempo en el instante presente, evitando perderte en el pasado o en el futuro.  
2.     Escuchar más y hablar menos. En el proceso de escuchar es más fácil observar y observarse cuando nos relacionamos con los demás.
3.     Conectar con nuestra sensación interior para saber si estamos siendo sinceros y si estamos transmitiendo desde la voz del corazón, la cual, siempre viene teñida de veracidad. Si te sientes bien, estás conectado con la fuente y la inspiración del corazón, de lo contrario, te estás alejando.

Manifestarnos desde la verdad interior tiene mucho que ver con la comunicación que se produce desde el silencio de la mente. Pero, ¿cómo conseguir silenciar la mente en un medio donde hay tantas interacciones por minuto? Tendremos que crear un medio en el que las distracciones sean las justas, para que nos sea más fácil tender al silencio en todo lo que hagamos.

Una de las formas más eficaces de conseguir conectar con la verdad interior es habituarnos a hacer una sola cosa cada vez, es decir, concentrarnos en lo que estamos haciendo y terminarlo sin caer en la tentación de distraernos con otra cosa. De esta forma comenzamos a crear el espacio necesario para escuchar la voz interior que siempre es verdadera y útil para nosotros mismos, la cual, se nutre de nuestras verdaderas necesidades interiores.

Cuando nos expresamos con la verdad, la inmediata sensación es el bienestar, la tranquilidad y la calma. Si no sientes esto, debes considerar la posibilidad de no estar usando este sendero. Cuando nos expresamos con veracidad, la intención de nuestra forma de vida es transparente para el receptor dejando claro cuales son los motivos que nos mueven en la vida, en ese mismo instante.

Todo es una práctica y los caminos del yoga necesitan disciplina y perseverancia, aunque lo más importante es comenzar y persistir, hasta que todo vaya tomando forma.

Las recompensas de elegir crecer en esta filosofía de vida es indescriptible.


Un abrazo.


martes, 21 de julio de 2015

Los 8 caminos del yoga. La relación con lo externo. La acción pacífica.



Seguro que te has encontrado en alguna ocasión en medio de una conversación donde alguien dice ser profesor de yoga. Tras unos minutos, percibimos que dicho profesor de yoga no difiera mucho de otras personas con las que coincidimos durante el día. Es más, muchos de ellos no cumplen muchos de los aspectos que demandan los 8 caminos del yoga, como son ser pacífico de pensamiento, palabra y acto.

Vivimos en una cultura donde cualquier persona puede enseñar cualquier cosa, pero, ¿no sería realmente útil que los que enseñan una materia la llevasen integrada en su forma de vida para que fuera más eficaz?

En los siguientes artículos que iré colgando estos días, voy a abordar algo de suma importancia, que no es otra cosa que lo que es yoga en toda su dimensión y lo que supone tanto para el que enseña como para el que recibe dicha formación de vida.

Si tenemos en cuenta lo que sugiere la senda del yoga, tendremos que cumplir algunos aspectos relacionados con nuestra forma de relacionarnos con nosotros y con el mundo que nos invitará a rozar formas de existir que sólo algunos seres humanos han podido desarrollar a lo largo de su vida.

Si apuestas por enseñar y compartir yoga, lo que vas a leer a continuación es algo que debes tener en cuenta para poder evaluar tu labor en el campo de este arte milenario que puede hacerte comprender la luz que llevas dentro y la forma de compartirla con los demás.  

Uno de los preceptos principales es la no violencia, lo cual, nos propone que tanto en nuestros pensamientos, palabras como en nuestros actos, no haya violencia, sino paz y armonía. ¿Qué significa esto exactamente? Bien, la no violencia, o para empezar a verlo desde una perspectiva distinta, la paz, es una forma de vivir que viene apoyada en la idea de aportar paz en todo lo que pensamos, decimos y hacemos.

Manifestarse en paz es una forma de vivir no compatible con lo que vende el sistema de consumo, violento y controlador en el que vivimos y vemos todos los días. Ser pacífico va en contra de las necesidades del sistema y  destaca por ser algo extraño y peculiar entre los seres humanos programados por el sistema actual.  

Manifestarse de una forma no violenta es algo que no es lógico, que no sigue un patrón social y menta coherente con "lo que es la vida y la forma de sobrevivir te invita a estar alerta, a ser violento si deseas sobrevivir".

¿Sería compatible esto con comer alimentos animales? No, ya que para poder comerte un animal debes matar, es decir, ejercer la violencia, tanto si lo haces directamente como si demandas tal acción.   

¿Sería esto compatible con el uso de un lenguaje agresivo que juzgue o ataque a alguien? No, ya que todo rastro de violencia en nuestra forma de pensar, hablar o hacer, es una forma de evitar este precepto.

¿Podría ser compatible con la necesidad de herir físicamente a alguien, ya sea a través de los pensamientos, las palabras o nuestros actos? No, ya que toda forma de agresión está englobada dentro de la violencia. La crítica y la queja forman parte de un nivel de violencia sumergido que puede llegar a crear brotes de violencia importantes.  

Si deseas trabajar la no violencia o la paz, puedes:

1.     Integrar prácticas personales que te permitan estar más presente con respecto a los pensamientos que proyectas, las palabras que usas y los actos que ejecutas. Impregnar todo esto de amor es el camino.
2.     Hacer una evaluación diaria, antes de irnos a dormir de los momentos en los que hemos sido violentos para aprender y aportar una nueva forma de hacer las cosas.
3.     Nutrir nuestros pensamientos, forma de comunicación y actos de paz de una forma práctica, en todo lo que hacemos durante el día.
4.     Recordar que eres luz y oscuridad y que siempre puedes elegir entre manifestar paz o violencia.
5.     Construir una forma de vida que te ayude a crear paz y dejar apartada la violencia.
6.     ¡¡¡Practicar Yoga a diario!!!


Un abrazo inmenso. 


lunes, 2 de febrero de 2015

La enfermedad sólo puede venir del cuerpo o de la mente



Todos queremos vivir una vida sin dolor, sin enfermedad y los inconvenientes que ésta conlleva. Para lograrlo, debemos plantearnos un estilo de vida que proporcione salud al cuerpo y a la mente ya que la enfermedad sólo llega a través de ellos.  

Para mantener el cuerpo sano debemos seguir varios hábitos:

1.     Mantén limpio tu cuerpo interior y exteriormente.

El cuerpo se mantiene limpio a través de una alimentación sana y energética. La alimentación sana y energética se extrae de las frutas y verduras ecológicas (debido a los sistemas actuales de producción), lo que se traduce por una alimentación sana y libre de toxinas, cuando se han acumulado por los inevitables focos que las producen, con enemas de café, lo cual sabremos cuando aparezcan los primeros síntomas de enfermedad en el cuerpo.  

El cuerpo se mantiene limpio exponiéndolo a lugares que estén limpios y naturales. En caso contrario necesitaremos limpiarlo exteriormente con agua filtrada libre de elementos químicos que puedan traer enfermedad y con productos de higiene sanos tanto para ti como para la tierra. Si vives en un sitio contaminado será útil usar filtros en los elementos por donde salga el agua que usas para la limpieza corporal.  

2.     Mantén limpia, clara y lúcida tu mente.

La mente se mantiene limpia en la presencia, la observación y el buen uso del poder interno.

Para mantener la presencia habrá que ser diestro en respirar de forma consciente. De esta forma nos será fácil usar sólo elementos (tanto en forma de ideas como de imágenes) que tengan una frecuencia amorosa y alta. 

Para ser un buen observador, habrá que hacerse hábil en estar pendiente de forma consciente del proceso mental (tanto en forma de imágenes como de ideas) para llevarlo hacia los senderos que nos traen sabiduría, conocimiento y amor hacia todo lo que nos rodea.

Para generar un buen uso de poder, habrá que estar conectado con la respiración (presencia), hacer una lectura constante y sabia de la mente (ser un buen observador) y, desde allí, proyectar nuestra mejor intención vital interna hacia todo lo que nos rodea, incluidos nosotros, haciendo de nuestra existencia un puente de crecimiento para nosotros y los demás en el planeta Tierra.  

Como ves, en este proceso mental hay tres filtros que te ayudarán a usar de una forma elevada tu oportunidad vital.

Un abrazo, herman@.


FUENTES DE INFORMACIÓN:


La terapia Gerson, Hipócrates, Yoga en general.


viernes, 30 de enero de 2015

Reflexión de mis queridos amigos de la CASA MYSORE

del ashtanga y, sin embargo, creo que merece la pena una reflexión, puesto que nos coloca en un lugar que, considero, no nos conviene.

   Cuando uno comienza a practicar ashtanga yoga, lo habitual es que el profesor vaya añadiendo asanas nuevas a la práctica del alumno, cuando considera que está preparado para asumir los nuevos retos que la próxima postura conlleva. Y esta, entre otras, es la tarea del profesor, no del alumno. El alumno, idealmente, sólo debe encargarse de realizar las asanas que ya son parte de su práctica con la mayor concentración y profundidad posibles. Y confiar en que el profesor añadirá más posturas cuando lo considere adecuado o necesario. También es importante aclarar que no todos los días son propicios para añadir posturas, y esto tiene que ver mucho con temas complicados (como la astrología o las fases lunares), físicos (con el efecto que las posturas anteriores están teniendo en el practicante) y mentales.

   Es normal que uno, durante el proceso, tenga ganas de nuevos retos, o se deje llevar por la tendencia  de nuestra sociedad de querer más y más..... pero eso no tiene nada que ver con la práctica del yoga. De hecho, es justamente lo contrario al yoga.


   
Como algunos ya saben, la práctica del yoga es mucho más que hacer posturas. Esta práctica está sostenida por una filosofía que nada tiene que ver con hacer gimnasia mecánicamente. y precisamente uno de los puntos de esa filosofía, que podemos encontrar en los NIYAMAS, habla de cultivar "Santosha" como manera de apuntar a lo que precisamente apunta la práctica del yoga: conseguir un estado de conciencia plena, sin perturbaciones, sin distracciones. "Santosha" significa "contentamiento", es decir, aprender a estar contento, satisfecho, con lo que tenemos. Esto no significa convertirse en alguien apático, conformista, etc.... pero sí que implica poder valorar lo que ya hay en nuestra vida, en lugar de darlo por sentado sin valorarlo y poner toda nuestra energía en lo que aún queda "por conseguir"

   Cuando uno pone tanto peso en el "consumismo" de asanas, empieza a trivializar la práctica, a convertirla en un ejercicio físico con la posibilidad de un "premio egóico" al final de la sesión. Y esto no es bueno ni malo, es simplemente una distracción más de la mente. Y a donde apuntamos con el yoga es a conseguir eliminar todas esas distracciones. En otras palabras, es mejor hacer menos y con profundidad y conciencia, que hacer mucho de cualquier manera, como si fuera una carrera para ver si, al final de la misma, me llevo mi premio en forma de "nueva postura". Esto hace que uno no esté momento a momento, perdiendo la posibilidad de practicar el control mental y la concentración, y favoreciendo mucho la posibilidad de una lesión, al no estar la mente implicada en lo que se está haciendo en el momento

   Tu práctica es tu trabajo diario de limpieza energética, física y mental. Úsala como tal, sin más expectativas, y confía en que tus profesores siguen con conciencia tu proceso. No hagas nuestro trabajo, este espacio es para que tú te encargues de lo tuyo, y nosotros de lo nuestro. Cuando consideremos que estás preparado para añadir una nueva asana a tu secuencia, te lo haremos saber. Y no creas que eso es "avanzar", porque no lo es en absoluto. Hay practicantes que son increíblemente avanzados en yoga sólo practicando los saludos al sol, mientras que otros que realizan series muy avanzadas pueden estar practicando como absolutos principiantes. NO ES CUÁNTO HAGO, SINO CÓMO LO HAGO. Llegar a comprender esto puede llevar muchos años, muchas frustraciones y muchas lesiones..... pero si uno persevera, lo acabará comprendiendo. A veces, un recordatorio ayuda.... ¡por eso os escribimos esto!

   Te animo mucho a que en tu próxima práctica te concentres SOLAMENTE en el trabajo concreto que ya debes saber: conseguir sonido en tu inhalación y exhalación, conseguir que ambas duren lo mismo y que CADA movimiento dure lo mismo que cada respiración. Buscar activar tus bandhas en cada momento, cada movimiento y postura. Y usar los dristhis también en cada momento. Practicar con calma y con conciencia. Intenta, si es posible, no darte ni siquiera cuenta de quién tienes delante o al lado (eso si, respeta su espacio, sé consciente que que hay alguien ahí, pero sin centrar tu atención en quién es o qué está haciendo). Date la oportunidad de hacer una práctica profunda y calmada, y cuando veas a dónde puede llevarte ese estado, cada vez lo buscarás más y más..... Y cuando llegues a tu última postura, coge tu esterilla y ve a la zona de relajación final, sin esperar más de lo que ya tienes. Pon el peso en hacer correctamente y con profundidad lo que ya haces. Pon tu mejor esfuerzo en el trabajo y conténtate con el resultado, sea cual haya sido. Te aseguro que es la receta para mantener esta práctica de por vida. ¡Y para poder disfrutarla!



jueves, 29 de enero de 2015

10 cosas que me ha aportado el yoga



1.      Ganas de vivir.

No tenía ganas de vivir cuando experimenté mi proceso de maniacodepresión, es más, pensaba en el suicidio cada día, pues, nada tenía sentido. Tener ganas de vivir para mi, ahora, es lo más normal del mundo, aunque sé que hay muchas personas que, como yo hace años, están sumidas en la oscuridad del dominio de la mente y sus engañosos juegos. Gracias a que yoga es lo primero que hago al levantarme, tomo de la mano a la vida y conversamos amigablemente de las múltiples cosas que suceden tanto dentro como fuera de mi. Estoy cargado de ganas de compartir la vida y un enfoque positivo con todo aquel que me cruzo en la vida, tras haber estado hospedado en la oscuridad muchos años habiendo comprendido cuál es su naturaleza y el sufrimiento que genera. Ahora, vivir, tiene el más profundo sentido, ser lo mejor que puedas ser cada día y mantener la luz encendida para alumbrar tu camino y el de las personas que estén cerca de ti o pasen por tu lado.  

2.      Actitud positiva.

Gracias a la práctica de las posiciones de yoga, en las que he podido percibir la capacidad de elegir cómo quiero mirar a la vida, suelo tomar, la gran mayoría de las veces, una actitud positiva. Esto me permite disfrutar de los momentos dulces y atravesar con solvencia los amargos, aunque, como explico en el siguiente punto, cada vez estoy menos en la dualidad que el estilo de vida humano sigue apoyando.

3.      Abrir el tercer ojo.

Tenemos la tendencia de mirar la vida desde el filtro del ego que todo lo juzga. Bueno, malo, correcto, incorrecto, bien, mal, entre otros y como tu sabes, son las habituales maneras que tiene el ego de cribar, evaluar y avanzar en la vida. Pero hay otra manera de existir y es desde la visión neutral que se abre a ver la vida y los acontecimientos sin la necesidad de juzgarlos o posicionarnos, sino, recibiendo lo que ocurre como lo que es, un conjunto de experiencias en la que tenemos la oportunidad de participar de muchas formas, pasiva o activamente, de hacer nuestra aportación de una forma natural, dejando que sea el corazón y su sabiduría y no la mente y sus dualidades el que lidere nuestros pasos.

4.      Abrazar con presencia.

Todos sabemos que un abrazo tiene siempre algo de especial, aunque, solemos guardarlos para momentos "especiales" olvidando que siempre son una fuente de energía positiva, de acercamiento con el "otro" de apertura hacia una forma amorosa de hacer las cosas y que cada día surge la oportunidad de vivirlos. Gracias a la práctica de yoga he recogido el valor y la presencia de abrazar siempre que tengo la oportunidad como forma de contacto con los demás y me he dado cuenta de que todos los abrazos son satisfactorios, son amorosos y son positivos. No cabe duda de que unir corazones es una forma muy bella de reconocerte en el otro, de saber que todos somos uno.

5.      Sonreír a menudo.

Un gesto muscular que además de relajar tu rostro, te permite hacer emerger una fuente de energía positiva inagotable que te ayuda a sentirte bien de forma instantánea. ¿Eres consciente de que sonreír puede ser un gesto voluntario que no tenga que ver con lo que ocurre delante de tus ojos? Gracias a la práctica de yoga he tenido la oportunidad de ser más consciente del poder de la sonrisa. Si tienes miedo de sonreír por la creencia de poder molestar a alguien, piensa que a lo mejor está ayudándole para que dicha persona pueda sentirte mejor. Desde que hago yoga, sonrío mucho más a menudo, aportando así ráfagas de energía luminosa por todo mi ser.

6.      Jugar más.

Yo también he recibido la creencia "hay que madurar y dejar de hacer el niño" pero, esto no debe ir en contra de "seguir jugando con la vida y todos los que nos rodean". Jugar es una de las formas más fáciles de relajar el cuerpo y la mente pues, en el juego, siempre que dejemos al lado la necesidad de ganar o competir, uno nace al momento presente sin ningún atisbo de mente que pueda perturbar lo que realmente está pasando. En él, la risa, el disfrute y la fraternidad suelen brotar con mucha facilidad. Ábrete a jugar más a menudo todos los días.  

7.      Comprender.

Cuando uno práctica la comprensión, nace una nueva forma de vivir. Comprender no tienen nada que ver con justificar, sino, con saber que aunque hay muchas formas de hacer las cosas, cada uno elige la que cree que está más acorde con su forma de pensar. Nuestro programa mental es una herencia y, como tal, nos invita a hacer las cosas desde la perspectiva que hemos heredado y aún mantenemos. Comprender esto, es un primer paso para plantearse comenzar a creer de una forma distinta, de una manera que te ayude a estar más en armonía con todo lo que te rodea. Comprender es una forma de amar muy elevada que aunque  no es fácil de poner en práctica, es de las más eficaces que existen para contrarrestar el estilo de vida competitivo, rápido y consumista en el que vivimos.  

8.      Buena forma física.

Sin duda practicar yoga es una de las mejores formas de integrar los cuatro pilares sobre los que se asienta el ejercicio físico: fuerza, elasticidad, resistencia y equilibrio. Cada una de las posturas te ayuda a conseguir avanzar en cada uno de estos aspectos. Y es que, ¿quién no quiere tener un poco más de esto? El cuerpo puede mantenerse vivo y en forma para que, el tiempo que estemos en él, nos proporcione una estancia agradable y lúcida. Comienza ya a planificar una estrategia que te ayude a mejorar tu forma física, la cual, por contraste, mejorará tu forma mental.  

9.      Escuchar tiene más poder que hablar.

Vivimos en una sociedad donde lo importante parece ser tener algo que decir, agradar, hacer reír y, de alguna forma, nos olvidamos del arte de escuchar y, por ende, comprender al que habla. Escuchar va más allá de lo que hasta ahora yo había aprendido. Cuando escuchas de verdad comienzas a recibir información que no sólo tiene nada que ver con las palabras, sino, con la postura, el gesto, la respiración y la energía del que transmite. Escuchar es una herramienta muy poderosa para reconocer la enfermedad, el tipo de energía y la intención del que te habla. Además de que te mantiene dueño de tus pensamientos y acciones, para, aportar lo mejor al otro. Una vez que uno aprende a escuchar, le es más fácil aportar lo mejor y dejar de ser apoyo para las víctimas, comenzando a ser ayuda y luz para los que deseas mejorar su vida, que al final, es mucho más satisfactorio.
  
10.  Tus actos te delatarán.
  
Piensa lo que quieras, habla sobre lo que te apetezca, pues, cuando comiences a actuar, delatarás tu verdadera intención y, justo ese momento, se verá si eres auténtico o un pequeño farsante de la vida. Hablamos de generosidad, de alegría, de amor, de hacer bien las cosas y nos contradecimos cuando llega el momento de ser ejemplo de lo que decimos. Poco a poco voy siendo más conciente de mis tropiezos en este aspecto y de lo mucho que me queda por mejorar como persona. ¡Ahora observo mucho mis actos como prueba de mis pasos en el sendero de la vida!


martes, 13 de enero de 2015

El yoga me ha curado una distensión muscular de espalda



Las lesiones de espalda son muy comunes, debido al estilo inconsciente y estresante que llevamos.

Yo, como todos, sufro la tensión del sistema en el que vivo, aunque, tengo un gran aliado que es la práctica de yoga diario.

Hace un mes y medio me produje una distensión muscular y una torcedura de ligamentos de las vértebras dorsales. La sensación era muy incómoda, ya que, asumiendo mi propia responsabilidad, tuve que pasar tres días durmiendo mal. Cada vez que hacía un giro o un gesto un poco más amplio con la espalda, el dolor se manifestaba. Sin embargo, confíe en mi práctica diaria y seguí con las sesiones a la espera de que la espalda se sanara.

En las sesiones de yoga deben haber estiramientos hacia todos los sentidos posibles para, ya sea para curar o para prevenir, mantener nuestro cuerpo sano, fuete y equilibrado.  

Todos mis síntomas o lesiones las he abordado desde la práctica de yoga y hasta ahora me han funcionado. En general, las sesiones van enfocadas a estirar, alinear y fortalecer la espalda, evitando el sobreesfuerzo en las torsiones y las sobrecargas en las posturas de fuerza que habitualmente introduzco en las sesiones de yoga.

Desde que doy clases en el Ensanche de Vallecas, lo cual hace más de cuatro años, he visto muchos tipos de lesión en personas que venían a las clases. He visto recuperaciones rápidas y lentas, y en la mayor parte de los casos la constancia y actitud han sido muy relevantes.

Podemos decir que los alumnos que han conseguido sanar sus dolencias han tenido mucha fe, han sido persistentes, disciplinados y han hecho lo que tenían que hacer sin dudar. La paciencia es un ingrediente esencial cuando se trata de dolencias graves que requieren superar la fase inicial que es la más dolorosa e incómoda.

En muchos casos me preguntan cuál es el sentido de sufrir dolor si podemos reducirlo o evitarlo tomando algún "medicamento". Yo suelo explicar que el dolor o consecuencia de haber sido violentos hacia nosotros es una forma de aprender a frenar, a tratarnos con más cariño, además de que el hígado es un órgano que ya tiene demasiado trabajo como para sobrecargarle con química venenosa.  

Hilando con lo que decía antes, están aquellos que no han conseguido de forma natural superar sus dolencias. Debo decir que, en general, las prsonas que no lo consiguen suelen ser temer un enfoque derrotista de la vida y por ende, falto de fe en lo que se les propone utilizar para sanar. Personas que dudan muy a menudo y buscan resultados rápidos que sólo la química engañosamente provoca, ya que los efectos secundarios con al final más graves que la cura. Personas que buscan la ayuda de "alguien que les ayude a sanar" eso que ellos no pueden, cediendo el poder en manos de alguien que parece "saber lo que tiene que hacer por ti".

Así que ya sabes, con un poco de yoga todos los días, paciencia y mucha fe se pueden conseguir cosas maravillosas.

Vive la experiencia, sé tu mismo la experiencia y compártela.

Un abrazo inmenso



jueves, 8 de enero de 2015

Tres razones de peso para hacer yoga



"A través del yoga adquieres presencia"

El arte de estar presente es uno de los pilares que te puede dar la posibilidad de tener un estilo de vida consciente. Al ser consciente puedes, por elección, elegir qué, cómo, cuándo, analizar el proceso y tomar los objetivos que te plantees en la vida.

"El yoga te enseña a ver interiormente, es decir, observar desde el alma"

El arte de observar va más allá de percibir los detalles de lo que vemos con los ojos, ya que, como se dice en el famoso y dulce libro El principito "la verdadera realidad es invisible a los ojos" y para verla tenemos que verla desde el tercer ojo o sexto chakra u ojo interior del alma. Al ver la vida desde ese enfoque la felicidad termina siendo un hábito apoyado en la verdad de que somos cocreadores de la realidad en la que estamos viviendo temporalmente.

"Gracias a la práctica consciente de yoga, puedes comprender lo que es amar"

La mayor parte de las cosas que percibimos a través del sistema en el que vivimos, no tienen nada que ver con una actitud amorosa. Casi todo lo que este sistema enfermo proyecta y promueve nos hace separarnos más aún de todo lo que nos rodea impidiéndonos experimentar amor hacia nosotros y todo lo que existe. Amar es comprender e ir más allá de todos los condicionantes y procesos de apego material, superar las emociones negativas que nos mantienen encerrados en el ego y trascender nuestros caprichos y deseos en pos de una estancia vital espiritualmente elevada. Esto lo enseña la práctica constante de yoga.



Un abrazo inmenso, herman@.